Primavera 2016

Domingo 17 de abril 2016

Hoy concluimos nuestra tercera visita al mercado-feria dominical de Caimito, provincia Artemisa.
Tras tres domingos de venta nuestros antiguos clientes regulares nos saludan y expresan su contento al vernos.
Nos ha tomado un poco de tiempo retomar el ritmo, pero se siente demasiado rico repensar nuestra mañana de trabajo e intercambio en el mercado local una vez en la playa.
Playa El Salado y Baracoa nos han sabido mimar tras dos fines de semanas intensos en Finca Tungasuk.
Ahora a planear la siembra de este año: 500 matas de mago y 300 de guayaba…

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Leyenda Guaraní del Girasol

¨Pirayú era cacique de una tribu que vivía a orillas del río Paraná. Mandió era cacique de una tribu vecina. Pirayú y Mandió eran buenos amigos. De ahí que sus pueblos intercambiaban en paz artesanías y alimentos.

Cierta vez, Mandió tuvo la gran idea de unir a las dos tribus, y por eso pidió en matrimonio a la hija de Pirayú. – Para estar siempre unidos quiero casarme con tu hija – dijo a su amigo. Imposible – respondió preocupado Pirayú. Y contó en seguida a Mandió que su hija no se casaría con ningún hombre porque había ofrecido su vida al dios Sol.

Ante la incredulidad de Mandió, Pirayú explicó que -Carandaí, mi hija, desde muy pequeña pasa las horas contemplando al sol. Sólo vive para él. Por eso los días nublados la ponen tan triste -; Mandió se alejó disgustado y prometiendo venganza.

Los días pasaron hasta que cierta vez andaba Carandaí con su canoa contemplando la caída del sol en medio del río cuando, de pronto, vio resplandores de fuego sobre su aldea. Remó rápidamente hacia la orilla, pero, cuando intentó desembarcar, unas barras gruesas de madera trabaron sus movimientos.

¡Ajá!, tendrás que pedirle a tu dios que te libere de mi venganza – dijó Mandió.

¡Oh! Cuarahjí, ¡Mi querido sol! – susurró Carandaí. – No permitas que Mandió acabe conmigo y mi pueblo. No lo permitas mi dios…

Y no había terminado de hablar cuando Cuarajhí, el sol, envió a la joven un remolino de rayos potentes que la envolvieron y la hicieron desaparecer de la vista de Mandió.

Allí donde había estado Carandaí, brotó una planta esbelta y hermosa con una flor dorada que, al igual que la princesa, siguió siempre, con su cara al cielo, los rumbos del sol¨.

Y así fue, según cuentan los guaraníes, cómo nació el girasol.

 

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En construcción

Estamos empezando nuestro tercer ciclo de siembras desde la creación de Tungasuk, nuestro sueño y proyecto de vida. Y como estamos en la isla donde el tiempo se detuvo, hay que tener un poquitín de paciencia para ver nacer este nuestro blog, donde esperamos dar rienda suelta a nuestra escritura para hacer llegar a todos los que nos han visitado, todos los que han colaborado y han aportado ideas y nos tienen en sus pensamientos, un poco de lo que fue, es y acontece en este pedacito de paraíso caribeño.